Curiosidades, Otros

Despertar síquico I. Los Centros Siquícos Principales.

LOS CENTROS SÍQUICOS PRINCIPALES

7 – Centro pineal (glándula pineal)

          6 – Centro pituitario (glándula pituitaria)

      5 – Centro tiroideo (glándula tiroides)

4 – Centro túnico (timo)

       3 – Centro cardiaco (corazón)

                         2 – Centro suprarrenal (glándulas suprarrenales)

         1 – Centro solar (plexo solar)


Continacion  primera parte

RESUMEN DE ESTA MONOGRAFÍA

Después de haber estudiado cuidadosamente esta monografía, lea aten­tamente el resumen que aparece abajo, el cual contiene los principios esencia­les sobre los que debe reflexionar y meditar en el curso de los próximos días. Si alguno de sus puntos le presenta un problema de comprensión, vuelva a leer la monografía citada y repase las explicaciones correspondientes. Le aconse­jamos además leer nuevamente este resumen, justo antes de comenzar el estu­dio de la siguiente monografía.

–    El hombre posee doce centros síquicos, cada uno de ellos corresponde a la contraparte síquica de una glándula, plexo u órgano del cuerpo físico.

–    Todos los centros síquicos tienen como tarea acumular la esencia cósmica contenida en el aire, ya sea captándola directamente del medio ambiente, o tomándola cuando inspiramos. Después de que se impregnan con esa esencia, la trasmiten a todos los órganos y partes del cuerpo físico.

–    Los centros síquicos que corresponden a las glándulas endocrinas son igualmente responsables por sus secreciones. Es decir, es bajo su impulso que esas glándulas secretan las respectivas hormonas. 

–    Entre los doce centros síquicos del hombre, siete son considerados principales. Estos son los centros solar, suprarrenal, cardiaco, tímico, tiroideo, pituitario y pineal. 

–    La mayoría de los métodos propuestos en obras dedicadas al desarrollo síquico no tienen ningún fundamento místico y se limita a procesos puramente sicológicos, basados esencialmente en la relajación y autosugestión.

–    La actividad combinada de nuestros centros síquicos principales permite expandir nuestro campo de conciencia y establecer lazos con el mundo invisible. Es exactamente por esta razón que los rosacruces siempre han dado tanta atención a su desarrollo.

–    El mejor momento para realizar los ejercicios de despertar síquico es en el periodo del cuarto creciente, es decir, en los siete días que anteceden a la luna llena.

  Cierre ahora su periodo de Sánctum.

Estudie la siguiente monografía el primer día de la luna cuarto creciente. Los ejercicios se deben realizar al comienzo de la LUNA CUARTO CRECIENTE.  

Que la Paz más profunda este con vosotros 

OM — RA — MA

CRO * MAAT

 

ORDEN ROSACRUZ AMORC

MONOGRAFÍA OFICIAL 

SECCIÓN DE LOS ILLUMINATI

INDICE:

Concordancia.- El Plexo Solar.- El Centro Solar.- Ejercicio.- Aplicación Práctica.- Resumen.

CONCORDANCIA

En concordancia con cada monografía de la serie dedicada al despertar de los centros síquicos principales, presentamos un texto relativo a la glándula, órgano o plexo correspondiente. Como nuestro estudio de hoy se refiere al centro solar, a continuación damos una breve definición del plexo solar.

«Fue Ambroise Paré, gran cirujano del siglo XVI, quien usó por primera vez el término «plexo » para designar los entrelazamientos de fibras nerviosas situadas en ciertas par­tes del cuerpo humano. Este término proviene de la palabra latina «Plecto Plexus», que significa «entrelazamiento» en su sentido usual, y «enigmático» en el sentido figurado. Exis­ten numerosos plexos en el hombre, pero el más importante es el plexo solar, así llamado por su configuración y por el hecho de que su energía se irradia a todos los órganos del abdomen».

«En el plano anatómico, el plexo solar está colocado al lado de la aorta, en la parte cóncava del estómago, a la altu­ra de las glándulas supra-renales. Está constituido por nu­merosos ganglios simpáticos, siendo los mayores los ganglios celiacos. Por eso es a veces llamado por el nombre de «plexo celiaco». Cada uno de esos dos ganglios recibe ramificacio­nes parasimpáticas del nervio vago, así como fibras ortosimpáticas comprendidas entre las 7° y 12avértebras dor­sales.

«De modo general, el plexo solar es una red de conexio­nes nerviosas entre el sistema nervioso cerebro-espinal y las divisiones ortosimpática y parasimpática del sistema nervio­-

so autónomo. De hecho, es por su intermedio que el cerebro y el hipotálamo dirigen el conjunto de las funciones abdominales, principalmente las que conciernen a la actividad del estó­mago, hígado, páncreas, bazo e intestinos. Como vemos, de­sempeña un importante papel en el plano fisiológico. Además de eso, está en estrecho contacto con las glándulas supra-renales, en particular con la médula supra-renal.

UNIVERSIDAD ROSAE CROIX

(Sección de Medicina)

Querido fráter, querida sóror:

En la primera monografía de la serie consagrada al despertar de los centros síquicos, examinamos la naturaleza y el papel de esos centros, espe­cialmente los siete principales. Vamos entonces a estudiar cada uno de esos centros, considerando el primero de ellos: el centro solar, contraparte síquica del plexo solar.

EL PLEXO SOLAR

Debemos explicar primeramente que el plexo solar no es una glándula endocrina. Por tanto, no secreta ninguna hormona específica. En realidad, consiste de un conjunto de nervios, venas y vasos linfáticos. También llamado «ganglio celiaco «, ese plexo está situado en el vientre, entre el ombligo y la parte inferior del esternón. Debe su nombre al hecho de que sus ramificaciones nerviosas y venosas se irradian hacia los órganos situados en el abdomen y en la parte inferior del tórax.

En el plano fisiológico, el plexo solar desempeña un papel muy impor­tante. Es el que trasmite la energía autónoma a todos los órganos a que está ligado, como el estómago, hígado, páncreas, bazo, supra-renales, riñones, etc. Es por su intermedio que esos órganos reciben el influjo necesario a su activi­dad física y síquica, que es controlada por el hipotálamo, cerebro del sistema nervioso autónomo. Recordemos que este sistema es el responsable de todas las funciones involuntarias de nuestro cuerpo, en cuanto el sistema nervioso cerebro-espinal dirige las acciones voluntarias.

No obstante que el plexo solar no secreta ningún tipo de hormona, ejer­ce una gran influencia sobre los órganos que producen secreciones, particularmente los que se encuentran en la cavi­dad abdominal. Por esa razón, cualquier problema que afecte ese plexo causa problemas fisiológicos de mayor o menor gra­vedad. Sabemos perfectamente que un fuerte golpe recibido en esa parte del cuerpo es muy doloroso y nos priva momentáneamente de todo movimiento. Eso ocurre porque las ramificaciones celiacas sufren en ese caso una presión que se traduce en una sensación de dolor. En algunas cir­cunstancias, esa presión puede ocasionar lesiones permanentes y hasta la muerte.

EL CENTRO SOLAR

 Numerosas escuelas de yoga enseñan que el cen­tro solar es el más importante del cuerpo y que es por intermedio de él que el hombre está ligado a lo Divino. En realidad, esa afirmación es incorrecta. Es verdad que ese centro es la contraparte síquica de un plexo particularmente extenso en el plano fisiológico. Más esto, no significa que tenga un papel privilegiado en comparación con los otros centros principales. Ni tampoco es ese centro la sede del alma, visto que ésta es una energía espiritual que infunde todas las células de nuestro ser. No obstante, posee propiedades místicas innegables y merece ser desarrollado.

En primer lugar, el centro solar es muy sensible a las vibraciones negati­vas que emanan de otras personas. Es exactamente por causa de esa sensibi­lidad que no nos sentimos a gusto en presencia de personas maliciosas, agre­sivas, coléricas, celosas, etc. En casos extremos, ese sentimiento de malestar se manifiesta por una sensación muy desagradable, a veces dolorosa, al nivel del plexo solar. Ese centro síquico, como vemos, desempeña un papel muy importante, pues nos permite sentir ambientes negativos y protegemos de ellos, ya sea apartándonos de los individuos que los causan o recurriendo a la Pro­tección

Cósmica, como se le enseñó en el noveno grado. El centro solar no se limita a reaccionar a las malas con­diciones de un ambiente. También tiene una función protecto­ra en relación a nosotros mismos. Así, cuando somos presas de pensamientos o emociones negativas, provoca una reac­ción de defensa, que se traduce por impresiones de aflicción, opresión o angustia. Es entonces cuando debemos hacer el esfuerzo de trasmutar esos pensamientos y esas emociones negativas, a fin de restablecer nuestro equilibrio síquico y reencontrar nuestra serenidad interior. En ese sentido, el centro solar es un sistema de alarma al que debemos prestar atención, pues trabaja constantemente para ponemos en guardia contra todo estado mental o emocional discordante, haciéndolo más sensible en cuanto esté mejor desa­rrollado.

Independientemente de las propiedades que acabamos de enumerar, el centro solar tiene particular interés cuando sentimos la necesidad de regene­ramos física y síquicamente. En efecto, él está relacionado con numerosos órganos y ejerce influencia sobre la mayoría de nuestras funciones vitales. Es exactamente por esta razón que lo utilizamos con frecuencia en la autocuración. Si estamos fatigados, basta colocamos las manos entrelazadas sobre el plexo solar y hacer respiraciones profundas positivas por algunos minutos. Cuando nos sentimos estresados, podemos proceder de la misma forma, pero efec­tuando respiraciones profundas negativas.

Como fue explicado en el séptimo Grado de Templo, el centro solar es estimulado por el sonido vocal MEH, entonado en DO de la escala central. También es altamente sensible a las vibraciones emitidas por el color rojo. La mejor forma de desarrollar su actividad síquica es combinar los efectos produ­cidos por ese sonido y ese color. A esos dos elementos principales debemos agregar el uso de respiraciones profundas positivas. También podemos colo­car los dedos de la mano derecha en una determinada posición, a fin de am­pliar los efectos producidos por esas respiraciones. Para la perfecta com­prensión de ese procedimiento, indicaremos ahora, punto por punto, el método a ser empleado.

EJERCICIO: Este ejercicio se debe realizar especialmente el primer día de LA LUNA CUARTO CRECIENTE.  

– Siéntese con la espalda recta y los pies bien apoyados en el suelo, ligeramente separados.

– Junte el pulgar, el índice y el dedo medio de la mano derecha y colóquelos, unidos, sobre el plexo solar. Si esa posición le parece muy incómoda, podrá dejar las manos sobre los muslos durante todo el ejercicio.

– Hecho eso, cierre los ojos, inhale profundamente por la nariz y retenga el aire en los pulmones por algunos instantes.

– Exhalando lentamente, entone el sonido vocal MEH y visualice su centro solar en forma de una esfera roja de aproximadamente 10 centímetros de diámetro.

– Repita el proceso 6 seis veces más, lo que dará un total de 7 entonaciones. Después, permanezca sentado, en silencio, atento a las impresiones que pueda recibir.

Al término del ejercicio, seguramente usted tendrá una sensación de calor, frescura u hormigueo al nivel de su plexo solar o en el abdomen. No se inquiete por eso, pues tal sensación se debe a la estimulación que usted produ­jo en el centro síquico correspondiente a esos órganos con que tiene vínculo. También existe la probabilidad de tener un sentimiento de regeneración, espe­cialmente si estuviera fatigado en el momento de realizar este trabajo específi­co.

En razón de su carácter práctico, esta monografía es deliberadamente corta. Lo mismo sucederá con las demás de esta serie especial que le enviaremos. Desde ahora le sugeri­mos que efectúe el ejercicio recomendado y lo repita regular­mente durante el próximo mes, especialmente en el día de la Luna Cuarto Creciente.

Con mis mejores deseos de Paz Profunda,

Sincera y fraternalmente,

EL MAESTRO DE SU CLASE

APLICACIÓN PRÁCTICA

«Lo que resuelvas hacer, hazlo pronto.

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy».

(En Vos Confío

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Acerca de Kalfuo Legba

Me apasionan los temas espirituales.

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