Religion

Sri Ramana

 Venkataraman, conocido como Bhagavan Sri Ramana Maharshi,  fue un importante maestro espiritual hinduista indio, aunque él nunca se dijo hinduista y negó haber leído sobre religiones y filosofía. Un maestro con una vida peculiar que segun sus biografos se tornó interesante despues de una  experiencia simulada de muerte , durante la cual devino conscientemente  por primera vez de que su naturaleza real era imperecedera y de que no tenía ninguna relación con el cuerpo, la mente o la personalidad.

Tuvo muchos seguidores y discipulos, y durante los últimos veinte años de su vida fue ampliamente considerado como el hombre santo más popular y venerado de la India. Por lo que aqui les dejo parte de sus enseñansas, espero sirva como pie de apollo para que investiguen sobre el particular.

Introducción

En 1896 un muchacho de dieciséis años dejó a su familia y, llevado por un impulso interior, recorrió lentamente su camino hacia Arunachala, una montaña sagrada y centro de peregrinación en la India del Sur. A su llegada arrojó todo su dinero y posesiones y se abandonó a una recién descubierta consciencia de que su naturaleza real era sin forma, inmanente. Su absorción en esta consciencia fue tan intensa que se olvidó completamente de su cuerpo y del mundo; los insectos le comieron pequeñas porciones de sus piernas, su cuerpo se consumió debido a que raramente estaba suficientemente consciente para comer y sus cabellos y uñas crecieron hasta tamaños inmanejables. Después de dos o tres años en este estado comenzó a retornar lentamente a la normalidad física, un proceso que no se completó del todo durante varios años. Su conocimiento de sí mismo como presencia consciencial no fue afectado por esta transición física y permaneció continuo y sin empañar para el resto de su vida. En el lenguaje Hindú, él había «realizado el Sí mismo»; es decir, se había dado cuenta por experiencia directa de que no existe nada aparte de una consciencia indivisible y universal, la cual se experimenta en su forma no-manifestada como eseidad o presencia consciencial y en su forma manifestada como la apariencia del universo.

Todas sus explicaciones e instrucciones tenían la intención de convencer a sus seguidores de que éste es su estado verdadero y natural. Pocos de sus seguidores eran capaces de asimilar esta verdad en su forma más elevada y no-diluida, y así él a menudo adaptaba sus enseñanzas para conformarlas a la limitada comprensión de las gentes que venían a pedirle consejo. A causa de esta tendencia es posible distinguir muchos niveles diferentes en sus enseñanzas. En el nivel más alto que puede expresarse en palabras decía que sólo la consciencia existe….

La Naturaleza del Sí mismo

La esencia de las enseñanzas de Sri Ramana se comunica en sus frecuentes aserciones de que hay una única realidad inmanente, directamente experimentada por todos, la cual es simultáneamente la fuente, la substancia y la naturaleza real de todo lo que existe. Él le daba un número de nombres diversos, significando cada uno un aspecto diferente de la misma realidad indivisible. La siguiente clasificación incluye todos sus sinónimos más comunes y explica las implicaciones de los distintos términos usados.

  1. El Sí mismo. Este es el término que usaba más frecuentemente. Lo definía diciendo que el Sí mismo real o el «Yo» real, contrariamente a la experiencia perceptible, no es una experiencia de la individualidad sino una presencia consciencial no-personal, omni-inclusiva. No ha de ser confundido con el sí mismo individual del cual decía que es esencialmente no-existente, siendo una fabricación de la mente que obscurece la verdadera experiencia del Sí mismo real. Mantenía que el Sí mismo real está siempre presente y que siempre se experimenta pero hacía notar que uno es consciente conscientemente de él, como realmente es, solamente cuando las tendencias auto-limitadoras de la mente han cesado. La consciencia de Sí mismo permanente y continua es conocida como la realización de Sí mismo.
  2. Sat-chit-ananda. Este es un término Sánskrito que se traduce como ser-consciencia-felicidad. Sri Ramana enseñaba que el Sí mismo es puro ser, una presenciación (awareness) subjetiva de «Yo soy», la cual está completamente desprovista de la sensación «yo soy esto» o «yo soy eso». No hay ningún sujeto ni objeto en el Sí mismo, hay solamente una presenciación (awareness) de ser. Debido a que esta presenciación es consciente es conocida también como consciencia. La experiencia directa de esta consciencia es, según Sri Ramana, un estado de felicidad inviolable y así el término ananda o dicha se usa también para describirlo. Estos tres aspectos —ser, consciencia, felicidad— se experimentan como un todo unitario y no como atributos separados del Sí mismo. Son inseparables de la misma manera en que la humedad, la transparencia y la liquidez son propiedades inseparables del agua.
  3. Dios. Sri Ramana mantenía que el universo es sostenido por el poder del Sí mismo. Puesto que los teístas normalmente atribuyen este poder a Dios él usaba a menudo la palabra Dios como un sinónimo para el Sí mismo. También usaba las palabras Brahman, el ser supremo del Hinduismo, y Siva, un nombre hindú para Dios, de la misma manera. El Dios de Sri Ramana no es un Dios personal, es el ser sin forma que sostiene el universo. No es el creador del universo, el universo es meramente una manifestación de su poder inherente; es inseparable de él (del universo), pero no es afectado por su aparición o desaparición.
  4. El Corazón. Sri Ramana usaba frecuentemente la palabra sánskrita hridayam cuando estaba hablando sobre el Sí mismo. Usualmente se traduce como «el Corazón» pero una traducción más literal sería «éste es el centro». Al usar este término particular Sri Ramana no estaba implicando que haya una localización o centro particular para el Sí mismo, estaba indicando meramente que el Sí mismo es la fuente desde la cual todas las apariencias son manifestadas.
  5. Jnana. La experiencia del Sí mismo es llamada a veces jnana o conocimiento. Este término no debe tomarse en el sentido de que haya una persona que tiene conocimiento del Sí mismo, debido a que en el estado de presenciación de Sí mismo no hay ningún conocedor localizado y tampoco hay nada separado del Sí mismo que pueda ser conocido. El verdadero conocimiento, o jnana, no es un objeto de experiencia, no es tampoco una comprensión de un estado que sea diferente y aparte del sujeto conocedor; es una presencia consciencial directa y asentida de la única realidad en la cual tanto los sujetos como los objetos cesan de existir, El que está establecido en este estado es conocido como jnani.
  6. Turiya y Turyatita. La filosofía hindú postula tres niveles alternantes de consciencia relativa —vigilia, sueño con sueños, y sueño profundo. Sri Ramana afirmaba que el Sí mismo es la realidad subyacente que soporta la aparición de los otros tres estados temporarios. Debido a esto él a veces llamaba al Sí mismo turiya avastha o el cuarto estado. También usaba ocasionalmente la palabra turyatita, que significa «trascender el cuarto», para indicar que no hay realmente cuatro estados sino solamente un único estado trascendental real.
  7. Otros términos. Son dignos de notar otros tres términos para el Sí mismo. Sri Ramana a menudo enfatizaba que el Sí mismo es el estado de ser real y natural de uno, y por esta razón empleaba los términos sahaja sthiti, que significa el estado natural, y swarupa, que significa la forma real o la naturaleza real. También usaba la palabra «silencio» para indicar que el Sí mismo es un estado silente libre de pensamiento, de paz no-perturbada y de serenidad absoluta.

 

Ignorancia de Sí mismo

Sri Ramana ocasionalmente indicó que hay tres clases de aspirantes espirituales. Los más avanzados realizan el Sí mismo tan pronto como se les habla sobre su naturaleza real. Los que están en la segunda clase necesitan reflexionar sobre ello durante algún tiempo antes de que la consciencia de Sí mismo devenga firmemente establecida. Los que están en la tercera categoría son menos afortunados puesto que usualmente necesitan muchos años de práctica espiritual intensiva para obtener la meta de la realización de Sí mismo. Sri Ramana usaba a veces una metáfora de la combustión para describir los tres niveles: la pólvora prende con una sola chispa, el carbón de encina necesita la aplicación de calor durante un corto tiempo, y el carbón mojado necesita secarse y calentarse durante un largo período de tiempo antes de que comience a arder.

Para beneficio de aquellos que están en las dos categorías más elevadas Sri Ramana enseñaba que sólo existe el Sí mismo y que puede ser experimentado directa y conscientemente cesando de prestar atención a las ideas erróneas que tenemos sobre nosotros mismos. Estas ideas erróneas Sri Ramana las llamaba colectivamente el «no-Sí mismo» puesto que son una excrecencia de nociones y de percepciones erróneas, las cuales, efectivamente, velan la verdadera experiencia del Sí mismo real. La principal percepción errónea es la idea de que el Sí mismo está limitado al cuerpo y a la mente. Tan pronto como uno cesa de imaginar que uno es una persona individual, que habita en un cuerpo particular, toda la superestructura de las ideas erróneas se colapsa y es reemplazada por una consciencia, consciente y permanente del Sí mismo real.

En este nivel de la enseñanza ya no se trata de ningún esfuerzo o práctica. Todo lo que se requiere es una comprensión de que el Sí mismo no es una meta que hay que alcanzar, es meramente la presencia consciencial que prevalece cuando se han abandonado todas las ideas limitativas sobre el no-Sí mismo.

El Jnani

Muchos de los visitantes de Sri Ramana parecían tener una insaciable curiosidad sobre el estado de realización de Sí mismo y estaban particularmente interesados en conocer cómo un jnani se experimenta a sí mismo y el mundo alrededor de él. Algunas de las preguntas que se le hacían sobre el tema reflejaban las extravagantes nociones que muchas gentes tenían sobre este estado, pero la mayoría de ellas tendían a ser variaciones de una de las cuatro preguntas siguientes:

  1. ¿Cómo puede un jnani funcionar sin ninguna consciencia de la consciencia individual?.
  2. ¿Cómo puede decir que él «no hace nada» (una afirmación que Sri Ramana a menudo hacía) cuando otros le ven activo en el mundo?.
  3. ¿Cómo percibe el mundo?. ¿Percibe el mundo siquiera?.
  4. ¿Cómo se relaciona la presencia de pura consciencia del jnani con los estados alternantes de consciencia del cuerpo-mente experimentados en la vigilia, sueño y sueño profundo?.

La premisa oculta detrás de todas estas preguntas es la creencia de que hay una persona (el jnani) que experimente un estado que llama el Sí mismo. Esta asumición no es verdadera. Es meramente una construcción mental inventada por aquellos que no han realizado el Sí mismo (ajnanis) para hacerse una idea de la experiencia del jnani. El uso mismo de la palabra jnani es indicativo de esta creencia errónea, puesto que significa literalmente un conocedor de jnana, la realidad. El ajnani usa este término debido a que imagina que el mundo está hecho de buscadores de la realidad y de conocedores de la realidad; la verdad del Sí mismo es que no hay ni jnanis ni ajnanis, hay solamente jnana.

Sri Ramana señaló esto tanto directa como indirectamente en muchas ocasiones, pero pocos de sus interlocutores eran capaces de entender, siquiera intelectualmente, las implicaciones de una tal afirmación. Debido a esto, usualmente adaptaba sus ideas de tal manera que se conformaban a los prejuicios de sus interlocutores. En la mayoría de las conversaciones de este capítulo acepta que sus interlocutores perciban una distinción entre el jnani y el ajnani, y sin desafiar la base de esa presunción, asume el papel del jnani e intenta explicar las implicaciones de estar en ese estado.

Libro

Be As You Are

Sea Lo Que Usted Es

Las Enseñanzas de Sri Ramana Maharshi

 

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Acerca de Kalfuo Legba

Me apasionan los temas espirituales.

2 Comments

  1. Hermes

    Buen trabajo Kalfuo, me siento muy identificado con este artículo. Gracias.

    • Un hombre sabio….Ramana Maharshi

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