Religion

Los Pleyadianos

Resumen del libro MENSAJEROS  DEL  ALBA

LAS SORPRENDENTES ENSEÑANZAS DE LOS PLEYADIANOS

Somos los Pleyadianos, una energía colectiva de las Pléyades. Poseemos una larga histo­ria. Nuestros ancestros llegaron de un universo que había logrado la realización, un universo. Vosotros estáis viviendo simplemente en un planeta que se acer­ca a la realización, y estamos aquí para ayudaros en esta tarea. Esta realización o transformación ha sido anunciada durante muchos eones. Es un momento im­portante. Lo que suceda en la Tierra ahora afectará a todo el universo.

La realización consiste en que comprendáis quié­nes sois para que podáis ir más allá en el experimento. Nuestros ancestros provenían de un universo que se había realizado y luego había comprendido universal­mente que era el Creador Principal, la Primera Causa, o el viaje del Creador Principal en el tiempo. Venían de un universo que había descubierto su esencia: la creatividad. Al descubrir esa esencia, descubrimos que somos creadores.

Nuestros ancestros pudieron elegir entre regresar al Creador Principal —que es simplemente movimien­to— y permanecer dentro de esa vibración, o conti­nuar, como sucede siempre que se ha logrado la reali­zación de la forma. Eligieron venir a este universo como embajadores porque se dieron cuenta de que algún día estaríais preparados para la realización

Los Pleyadianos venimos de vuestro futuro. En nuestra versión del «ahora», aún existen la tiranía y el tumulto, y hemos vislumbrado probables futuros de la Tierra que incluyen la misma tiranía y decadencia. El concepto de tiempo no es correctamente comprendido en la realidad de la tercera dimensión: vosotros creéis que el tiempo se mide en minutos o grados. El tiempo es mucho más vasto de lo que creéis. En realidad, el tiempo codifica y juega con la información, pues al estirarse, distorsionarse, curvarse y moverse, os per­mite penetrar en distintas realidades simultáneamente. Podéis entrar en una curva elíptica del tiempo y expe­rimentar diferentes realidades simplemente despla­zándoos por la curva y descubriendo que el tiempo no es «sólido», como tampoco lo es la realidad.

Como todas las realidades no son sólidas y como  el futuro no está establecido (es tan sólo un número de probabilidades), vemos que ahora es el momento en que se da la oportunidad para insertar una probabili­dad más positiva en la Tierra. Deseamos reinsertar la luz en este planeta y devolverle a la Tierra su propósi­to original: el convertirse en un magnífico centro de intercambio de información intergaláctica. Así que he­mos regresado en una sección de tiempo a un lugar que llamamos una semilla, con el fin de poder produ­cir un cambio. Este cambio no sólo afectará a la Tie­rra, afectará también a vuestro futuro, a nuestro pre­sente y a todo el universo.

A medida que esta información os sea transmitida, vuestros cuerpos deben ser capaces de recibirla, albergarla, y retransmitirla a otros. Muchos de vosotros estableceréis vínculos telepáticos con estas naves no­drizas, lo cual será como tener vuestras propias esta­ciones de radio, con las cuales podréis sintonizar con una gran riqueza de información siempre que queráis.

Ésta es la evolución de la superconsciencia, la evo­lución hacia el aspecto más elevado de vuestro ser. No tenéis que preocuparos por convertiros en ese ser, ya sois ese ser, sólo tenéis que recordarlo.

…Habéis atravesado las otras eras: la Edad de Bronce, la Edad de Hierro, la Era Industrial, la Era de la Información, y muchas más. En estas eras, de lo que se trataba era de echar semillas, cultivar, y de colocar las potencialidades de la vida en la tercera dimensión.

La transición está a punto de ocurrir, un cambio dimensional que hará disminuir la densidad de la ter­cera dimensión para que podáis moveros hacia dimen­siones más elevadas, en las que el cuerpo no tiene un estado tan sólido. Habéis venido aquí porque queréis dominar el proceso evolutivo y aprender a vivir con él. Esto será muy emocionante, porque significa que podréis funcionar en muchas realidades.

Las respuestas están enterradas en lo más profun­do de vuestro ser. Las preguntas llegan a vuestras mentes para que encontréis las respuestas en vuestro interior. Para conseguir esto tenéis que creer que la información está almacenada ahí. La lección consiste, por supuesto, en que reconozcáis vuestra divinidad, vuestra conexión con el Creador Principal y con todo lo que existe. La lección consiste en que os deis cuenta de que todo está conectado y de que vosotros formáis parte del todo.

…Los Pleyadianos no somos los únicos que hemos venido a asistiros; somos sólo un grupo de uno de los tantos sistemas de estrellas. Muchos han viaja­do aquí por muchas razones. La mayoría de los extraterrestres están aquí para vuestro bien, aunque tam­bién hay quienes están aquí por otras razones.

La información fue distorsionada cuando aquellos que llegaron de los cielos para ayudar en vuestro de­sarrollo fueron considerados dioses. Así como los ni­ños hacen sus ídolos de aquellos que pueden hacer lo que ellos no pueden, vuestra sociedad ha demostrado este mismo sistema de creación de dioses. El concepto que se esconde detrás de este método es uno de los paradigmas que habéis venido a cambiar. El mundo tridimensional es todo un reto, pues permite que se construyan increíbles limitaciones. Por medio de estas limitaciones se forman estructuras y, mediante este proceso, creáis, y aprendéis que sois una porción del Creador Principal y que el Creador Principal desea experiencia.

Sois seres magníficos, miembros de la Familia de Luz, y habéis venido a la Tierra en esta época con la tarea de crear un movimiento, hacer un cambio, y asistir a la transición. El amor es la clave. El amor es lo que crea al universo. La actual tecnología terrestre se desarrollará sólo hasta cierto punto porque la hu­manidad aún no ha comprendido que el amor es nece­sario. La energía puede tomar todas las formas de la creatividad, pero cuando uno está lidiando con la co­dicia o con el odio o con cualquier otra emoción que no se dirija hacia la luz, sólo se le permite avanzar hasta cierto punto. Sólo existe una cierta cantidad de información disponible para esa vibración en concre­to. El amor es el ladrillo básico para la construcción, por eso, cuando uno tiene amor, todas las posibilida­des existen. El plan es hacer regresar los antiguos conceptos de luz, que son información y amor —que es creatividad—. Para ello es necesario que quienes renie­gan, como los miembros de la Familia de Luz, entren en un sistema que ha sido mayormente oscuro durante eones y lo cambien.

Nosotros, el grupo que os habla, nos proponemos llenar nuestro propio resumen con algunas experien­cias interesantes. Cuando empezamos a hablar en 1988, nuestro colectivo estaba compuesto por un grupo de cincuenta a setenta y cinco entidades —algunas físi­cas, otras no-físicas, todos Pleyadianos—. Nuestro nú­mero está creciendo y ahora nuestro colectivo está formado por más de cien entidades de distintos siste­mas. Ahora se nos podría llamar Pleyadianos Plus. En nuestra realidad, hay quienes no creen que podamos lograr lo que nos hemos propuesto realizar con voso­tros. Piensan que corremos demasiados riesgos, pero aún así están esperando ansiosamente en sus sillas para ver lo que sucede. En vuestro sistema, existen personas que creen que estamos aquí para propagar el miedo, pero nosotros no lo vemos de esa manera. No deseamos asustar a nadie: sólo queremos informaros. Si os sentáis en una habitación oscura y escucháis ruidos extraños, podéis sentir temor. Sin embargo, si encendéis la luz para ver qué es lo que produce el ruido, entonces ya no tenéis tanto miedo. Queremos que estéis informados acerca de lo que estáis manejando. La luz es información; la ignorancia es la oscuridad. Queremos que trabajéis en la luz, no en la oscuridad.

Estamos aquí para asistir, enseñar y evolucionar a medida que vayamos pasando por este proceso juntos. Os damos nuestra versión de las cosas con el único fin de elevar vuestras consciencias. ¡No queremos decir que esta versión, y sólo ésta, sea la correcta! Toda esta enseñanza está diseñada con un gran propósito en mente, y las historias que os explicamos tienen el fin de llevaros a un plano de consciencia más elevado. Éstas son nuestras intenciones.

Las palabras que escogemos y los conceptos de los que hablamos, pondrán en marcha los códigos que están almacenados dentro de vuestros cuerpos. Vues­tros cuerpos están esperando a que las preguntas sean formuladas para que podáis empezar a resonar con las respuestas que tenéis en vuestro interior —para que la memoria celular que se halla en vuestros cuerpos, pueda comenzar a recordar lo que ya sabe—. A medi­da que os vayamos hablando, iréis recordando.

Os recomendamos que cuestionéis a todo aquel que sobredefina u os diga absolutos. Es importante oír muchas opiniones distintas y muchas historias dife­rentes. Escuchad la historia que os cuentan y luego observad qué sensación os produce. ¿Os beneficia y os eleva? Una de las cosas que nos gustaría enseñaros es que sois vosotros los que tenéis que decidir lo que haréis. Os proporcionamos información; sin embargo, depende de vosotros decidir qué hacer con ella: voso­tros os hacéis cargo de vuestras vidas, no nosotros.

Acerca del viaje del Creador Principal.

La humanidad es un experimento. La humanidad ha sido diseñada, como la mayor parte de lo que existe en la creación. El Creador Principal empezó a experi­mentar con la creación en este universo hace ya mu­cho tiempo, con el propósito de una mayor auto-exploración, auto-gratificación y auto-expresión. El Crea­dor Principal trajo a este universo energías y esencias de vida —extensiones de sí mismo— y obsequió a esas extensiones con los dones que él poseía. Entregó sus capacidades de buena gana y sin pedir nada a cambio. Existen muchos otros universos y muchas otras formas de diseñar universos; éste, en particular, fue diseñado como una zona de libre albedrío, en la cual todo estaría permitido.

El Creador Principal les dijo a estas extensiones de sí mismo: «Salid y cread, y devolvédmelo todo». Era una tarea bastante sencilla ¿no es así? En otras pala­bras, lo que el Creador Principal estaba diciendo era: «Os daré mis dones. Salid y dad de vosotros sin pedir nada a cambio, de manera que todo lo que creéis en este universo comprenda que su esencia es mi identi­dad».

Estas extensiones del Creador Principal, a las que llamamos dioses creadores, salieron y empezaron a experimentar con la energía del Creador Principal, ya que existía en ellos mismos. Empezaron a crear su propia jerarquía, que a su vez creó otras jerarquías. Cada jerarquía creó otra jerarquía, y así sucesivamen­te, para dotarlas de su propia esencia y para participar del desarrollo de este universo. Finalmente, en uno de los sistemas galácticos, se planeó diseñar a la Tierra como centro intergaláctico de intercambio de infor­mación. Era un plan increíble. La Tierra era un lugar hermoso, situado en el límite de uno de los sistemas galácticos y de fácil acceso desde otras galaxias. Esta­ba cerca de muchos portales de paso: las carreteras por las que viajan las energías a través del espacio.

Hubo mucha actividad para crear una representación individual de todas las galaxias en este planeta. Algunos de los dioses creadores eran expertos en genética. Eran capaces de unir moléculas por medio de sus jerarquías — moléculas de identidad, frecuencia y carga eléctrica codi­ficadas—, para crear vida. Muchas civilizaciones sensi­bles dieron su ADN para tener una representación de su codificación en este planeta. Luego, los expertos en genética diseñaron diversas especies, unas humanas, otras anima­les, jugando con las variedades de ADN que las civiliza­ciones sensibles habían donado para convertir la Tierra en este centro de intercambio de información, este centro de luz, esta Biblioteca Viviente. El plan para la Tierra era grandioso.

Los Planificadores Originales de la Tierra eran miembros de la Familia de Luz, seres que trabajaban para, y estaban asociados con, un aspecto de la consciencia llamado Luz. La Luz es información. La Fa­milia de Luz creó el centro de información que había concebido; diseñaron un lugar donde las galaxias con­tribuirían con su información y donde todos podrían participar y compartir sus conocimientos específicos. La Tierra había de convertirse en una biblioteca cós­mica, un lugar de una belleza increíble que expe­rimentaría cómo almacenar la información mediante frecuencias y mediante el proceso genético.

Fuera de la estructura del tiempo, 100.000 años pueden transcurrir en lo que sería un año en la estruc­tura del tiempo tal como vosotros la conocéis. Estos dioses creadores no existían en el tiempo tal como lo conocéis. Cientos de miles de años o un millón de años no eran nada para ellos.

Se crearon diferentes energías. Hace 500.000 años aproximadamente, había especies de humanos en la Tierra que desarrollaron civilizaciones muy evolucio­nadas. No estamos hablando de civilizaciones como Lemuria o la Atlántida; desde nuestro punto de vista, esas civilizaciones eran modernas. Estamos hablando de civilizaciones antiguas, civilizaciones que están en­terradas bajo capas de hielo en la zona sur del conti­nente de la Antártida.

sólo el principio de la última fase, la fase de la humanidad moderna.

Cuando tuvo lugar la escaramuza, un grupo de entidades luchó en el espacio y ganó el territorio de la Tierra. Estos nuevos propietarios no quisieron que la especie nativa de la Tierra —los humanos— fueran informados de lo que había sucedido. Al no estar in­formados, serían más fáciles de controlar. Es por eso que la luz es información y la oscuridad es falta de información. Estas entidades lucharon contra la luz y la Tierra se convirtió en su territorio. Es un nuevo concepto de la luz, ¿no es verdad? Hubo una gran radiactividad y mucha acción nuclear, y una gran par­te de la Tierra se hizo pedazos. La especie original, creación humana, experimentó una gran destrucción.

Estos nuevos dioses creadores, los nuevos propieta­rios, eran también expertos en genética. Entendían cómo se crea la vida y tenían sus propias razones para querer este territorio. Los territorios son creados y mantenidos por ciertas energías por muchas razones, y una de ellas es que hay consciencia en todas las cosas.

La consciencia se comunica continuamente. La consciencia vibra, o puede ser llevada a vibrar, con ciertas frecuencias electromagnéticas. Las energías de consciencia electromagnéticas pueden ser influenciadas para que vibren de cierta manera con el fin de crear una fuente de alimento. Así como podemos preparar y comer las manzanas de muchas maneras, la conscien­cia también puede ser preparada e ingerida de muchas formas.

Algunas entidades, en el proceso de su propia evo­lución, empezaron a descubrir que, mientras creaban vida y dotaban de consciencia a las cosas mediante la modulación de frecuencias de las formas de conscien­cia, podían alimentarse; podían mantenerse en con­trol. Empezaron a darse cuenta que era así como el Creador Principal se nutría. El Creador Principal en­carga a otros la tarea de crear una frecuencia de cons­ciencia electromagnética que le sirve de alimento.

Los nuevos propietarios del planeta tenían un apetito diferente y otras preferencias que los antiguos propieta­rios. Se nutrían con el caos y el miedo. Esto los alimenta­ba, los estimulaba y los mantenía en el poder.

Estos nuevos propietarios que llegaron hace 300.000 años, son los magníficos seres de los que se os habla en la Biblia, en las tablas babilónicas y sumerias y en los textos de todo el mundo. Vinieron a la Tierra y volvieron a ordenar a la nativa especie humana. Volvieron a ordenar vuestro ADN con el fin de haceros transmitir dentro de una cierta banda de frecuencia limitada, cuya frecuencia los pudiera ali­mentar y mantener en el poder.

El ser humano original era un ser magnífico, cuyas doce hebras de ADN habían sido donadas por una variedad de civilizaciones sensibles. Cuando llegaron los nuevos propietarios, trabajaron en sus laborato­rios y crearon versiones de humanos con un ADN diferente —el ADN de dos hebras, de hélice doble—. Cogieron el ADN original de la especie humana y lo diseccionaron. El diseño original del ADN permane­ció en las células humanas, pero sin funcionar; fue desconectado.

Dentro de las células humanas hay filamentos con códigos de luz, hebras muy finas de energía que trans­portan información. Cuando estas hebras trabajan jun­tas como un cable —como las fibras ópticas— forman la hélice de tu ADN. Cuando fuisteis reordenados, se os dejó con una hélice doble. Todo aquello que no fuera necesario para la supervivencia y que os pudiera proporcionar información fue desconectado, y se os dejó tan sólo una doble hélice que os mantiene dentro de frecuencias controlables y operables.

Una valla de frecuencia, algo así como una valla eléctrica, fue colocada alrededor del planeta para con­trolar la medida en que las frecuencias de los huma­nos podían ser moduladas y cambiadas. Según la his­toria, esta valla de frecuencia dificultó la entrada de las frecuencias de luz (información). Cuando las fre­cuencias de luz lograban atravesar la valla de control, no había luz para recibirlas. El ADN de los humanos estaba desconectado, los filamentos con códigos de luz ya no estaban organizados, de manera que los rayos cósmicos creativos que traían luz no tenían con qué conectar ni a qué agarrarse.

¿Cuál es vuestra función en esta historia? Sois miembros de la Familia de la Luz. El mero hecho de que estéis leyendo este libro demuestra que formáis parte de la Familia de la Luz. Para algunos de voso­tros, esto es como un sueño. Os estamos recordando lo que ya sabéis en vuestro interior. Hemos venido a este planeta para poner en marcha vuestros bancos de memoria, para inspirar a la raza humana, a través de la banda de la luz, para que empecéis a recordar quiénes sois, a crear vuestra propia realidad y a alterar la frecuencia del planeta y exigir ser dueños de vosotros mismos y de este territorio.

Los Planificadores Originales no están a punto de perder el territorio. ¿Pensáis que van a darse por ven­cidos tan fácilmente? Los Planificadores Originales empezaron a pedirle a la Familia de la Luz que viniera e infiltrara el proyecto, que se encamaran y que traje­ran la luz —como información vía rayos cósmicos creativos— al sitio en que se había perdido. La Fami­lia de la Luz empezó su trabajo aquí, llegando a un sistema que estaba falto de luz y falto de información. Mutando las leyes de la humanidad, estos rayos cósmicos creativos empezaron a penetrar en los cuerpos de la gente, individuo por individuo, luego grupo por grupo. Estas frecuencias de información fueron traí­das al planeta en pequeñas cantidades durante eones. A veces se libraban grandes batallas para mantener a distancia a la luz, o información, que siempre buscaba expresarse. Los Planificadores Originales sabían que, hablando cósmicamente, ésta era una lección de tole­rancia, de comprender a los dioses creadores que ha­bían tomado su proyecto.

Los Planificadores Originales se dispusieron a in­sertar su propia versión de un plan para coincidir con una época en que la frecuencia de la Tierra sería alte­rada, una época en la que los propietarios perecerían si no eran capaces de cambiar su propia frecuencia. Las emociones son una fuente de alimento. Para algu­nos la fuente de alimento es el amor, y los Planifica­dores Originales se proponen transformar la frecuen­cia de la Tierra en amor. Las fuentes de nutrición de los actuales propietarios —miedo, ansiedad, caos, ham­bre, y pesimismo— deben ser eliminadas.

¿Podéis adivinar quién se encargará de eliminar estas fuentes? ¡Vosotros!, como miembros de la Fa­milia de la Luz sois renegados…

Vuestro ADN evolucionará desde las dos hélices hacia las doce hélices. Estas doce hélices correspon­den a centros de energía, o chakras, dentro y fuera de vuestros cuerpos. Hay millones de vosotros en estos momentos en misión en el planeta y habéis aceptado llevar la frecuencia para realizarlo. Montones de vo­sotros estáis deviniendo impecables, y estos montones están afectando a los otros. Pronto comenzaréis a te­ner una gran claridad con respecto a quiénes sois y a cuál es vuestra misión.

Tradicionalmente, siete de estos centros están ubi­cados en el cuerpo y cinco están situados fuera del cuerpo. Se les conoce normalmente como centros de los chakras, y están alineados con el movimiento giratorio de los doce cuerpos celestiales que conocéis en vuestro sistema solar —los doce cuerpos celestiales que vibran, como los reconocéis, en 3D—. Estos doce cuerpos celestiales giran con información: giran con los sistemas de chakras que salen hacia el fin del universo y giran con el ADN que gira dentro de vues­tros cuerpos.

Quiénes son vuestros dioses

Existen muchos malentendidos en el concepto de di­vinidad. Los universos están llenos de seres inteligen­tes que han evolucionado a través del tiempo y han desarrollado todo tipo de capacidades y funciones para satisfacer su necesidad de expresarse creativamente. La importancia que hay detrás de la existencia y de la consciencia es la creatividad, y la creatividad se mani­fiesta de muchas maneras.

Hace eones, la Tierra no era más que un pensa­miento en las mentes de unos seres grandiosos que se habían propuesto crear nuevas formas de existencia. Muchos de estos seres influyeron en la creación de este universo y vosotros los habéis denominado Dios. En realidad, son energías extraterrestres portadoras de luz separadas del Creador Principal. Nosotros rara vez usamos el término Dios con D mayúscula. En el caso de que utilizáramos este término, nos estaríamos refi­riendo a la entidad que conocemos como el Creador Principal. El Creador Principal, en su propia implosión personal a través del amor, dotó a todas las cosas de consciencia. Todas la cosas son el Creador Principal en el viaje del Creador Principal.

Incluso el Creador Principal no es sino una por­ción de algo mayor. El Creador Principal está siempre descubriendo que es hijo de otra creación que se halla en un constante proceso de descubrimiento personal y de adquisión de  consciencia. Recordad, la consciencia está en todas las cosas y la consciencia nunca fue

inventada, simplemente fue. La consciencia es saber, y vuestro saber es vuestro lugar más cercano al Creador Principal. Cuando confiáis en lo que sabéis, estáis activando al Dios en vosotros.

En esta época, existe una gran adquisición de cons­ciencia en el planeta en cuanto a las verdaderas di­mensiones del mundo y en cuanto a quién es quién en el juego del mundo: no sólo quién es quién en el juego mundial, sino también quién es quién en el juego cós­mico.

Así como en la Tierra tenéis jerarquías de las que podéis ser o no conscientes, existen jerarquías en el cos­mos. Podéis vivir en una cierta área y no ser conscientes de que existen jerarquías. Podéis cultivar vuestra tierra, pagar vuestros impuestos, decidir si votar o simplemente ignorar cualquier estructura política burocrática. De la misma manera, la Tierra ignora la estructura política burocrática que opera en el universo.

Es importante que comprendáis que las burocra­cias o jerarquías existen, y que estas organizaciones tienen una experiencia del tiempo diferente a la vues­tra. Algunos no viven en la misma estructura de tiem­po que vosotros conocéis. Lo que para vosotros es un día, quizá para otros sea tan sólo una porción del día.

Si podéis empezar a comprender esto, podréis com­prender por qué, aparentemente, este planeta ha sido abandonado a su suerte durante los últimos miles de años….

Vuestra historia ha sido influenciada por un núme­ro de seres de luz a los cuales habéis denominado Dios. En la Biblia, muchos de estos seres han sido combinados para representar a un solo ser, cuando en realidad no eran un solo ser, sino una combinación de unas energías extraterrestres muy poderosas de seres de luz. Desde nuestra perspectiva eran energías cons­cientes, y es fácil comprender por qué fueron glorifi­cadas y adoradas.

No existe literatura sobre la Tierra que ofrezca una descripción auténtica de estos seres. Todos los dioses vinieron aquí a aprender y para aumentar su propio desarrollo trabajando con la creatividad, la consciencia y la energía. Algunos tuvieron mucho éxito y apren­dieron sus lecciones, mientras que otros cometieron terribles errores.

¿Quiénes eran estos dioses de los tiempos anti­guos? Eran seres capaces de cambiar la realidad y de ordenar a los espíritus de la naturaleza que se inclina­ran ante ellos. Los humanos han llamado tradicional­mente Dios a seres que podían hacer cosas que la raza humana no podía.

Estos seres pasaron por las sociedades de las anti­guas culturas, retratados como criaturas aladas y bolas de luz. El mundo está permeado con pistas, claves y artefactos de lo que fueron estos dioses. Sin embargo, aquellos que aspiraban a manipular a los humanos construyeron sus propias historias para crear un para­digma que os controlaría. Se os dijo que estos seres eran auténticos dioses, y se os enseñó a venerarlos, obedecerlos y adorarlos. Este paradigma está a punto de cambiar. La verdad saldrá a la luz, una verdad que cambiará por completo vuestra visión del mundo. Las reverberaciones del «shock» se moverán por todo el planeta.

La consciencia alimenta a la consciencia. Os re­sulta difícil entender este concepto porque vosotros os alimentáis con comida. Todo alimento tiene conscien­cia en algún punto de su desarrollo, aunque lo frías, lo hiervas o lo recojas de tu jardín; lo ingieres para nu­trirte. Vuestras emociones son alimento para otros. Cuando se os controla para que creéis destrucción e inquietud, estáis creando una frecuencia de vibración que apoya la existencia de estos otros seres porque es así como se nutren.

Hay quienes viven de la frecuencia del amor, y están interesados en restablecer el alimento del amor en este planeta. Les gustaría llevar este universo a la frecuencia del amor para que tenga la oportunidad de salir y sembrar otros mundos.

Antes de la invasión, poseíais grandes habilidades. El ejemplo biogenético original del humano poseía una increíble información, era interdimensional y po­día hacer muchas cosas. Cuando estos dioses creado­res invadieron, se encontraron con que la especie lo­cal sabía demasiado. La especie local poseía habilida­des que eran demasiado parecidas a las de aquellos que se hacían pasar por Dios.

Los dioses creadores son seres del espacio que poseen su propio hogar en el espacio. También están evolucionando. Hay quienes quisieran echarlos del «club de los dioses creadores» porque consideran que no valoran la vida que crean. Antes de que tomaran posesión hace aproximadamente 300.000 años, muchos de los miembros del equipo original trabajaron aquí para traer información y crear este vasto centro de información que había de ser utilizado para conec­tar muchos sistemas galácticos. Luego hubo una gran guerra entre los dioses creadores, y los seres del espa- cio cuyas historias están en los antiguos manuscritos de este planeta, ganaron la batalla. Llegaron aquí por­que tenían sus propias razones para querer este lugar. En este universo del Creador Principal, todo está per­mitido. Como todo está permitido, se aprenden mu­chas lecciones.

Algunos de estos dioses creadores se casaron y unieron sus líneas, de la misma manera que en el continente europeo muchos monarcas y familias rea­les se han casado y han unido sus reinos. Los dioses creadores mezclaban una estirpe con otra para ver qué podían crear. No olvidéis que tenían conocimientos de genética y que todo fue creado mediante la mani­festación y el uso de la fuerza de la vida y comprendiendo el funcionamiento de dicha fuerza. En estos momentos, la inmensidad de este proyecto está más allá de vuestra comprensión.

¿Quiénes son estos seres que llegaron e hicieron a un lado los planes originales para la Tierra? ¿Quiénes son estos seres espaciales a los que a veces llamamos los Camisetas Oscuras?… Son los reptiles.

Estos seres del espacio son parte humanos y parte reptiles. Los llamamos Lagartis porque nos gusta ali­gerar las cosas y darles un toque de humor para que no os lo toméis demasiado en serio y que no os afecte. No estamos aquí para asustaros, estamos aquí para informaros. Todo esto ya lo sabéis en vuestro interior y, a medida que os vayáis abriendo a la historia de lo que sois, algunos de vosotros tendréis acceso a re­cuerdos reptiles. Es una ilusión creer que siempre os encamáis como seres humanos. Os encamáis para ex­perimentar la creación, para reunir información sobre la creación y para comprenderla colectivamente. En definitiva, no tenéis un solo tipo de experiencia. Sería como cenar en el mismo restaurante durante toda vues­tra vida y decir: «Sé todo lo que hay que saber sobre la comida». Es una tontería. Ampliad vuestras fronte­ras y daos cuenta de que tenéis que experimentar mu­chas cosas. Hay esplendor en toda forma de vida.

Los dioses creadores toman muchas formas y no todos son Lagartis. Existen dioses creadores con for­ma de insecto. A los Pleyadianos se nos asocia con los dioses creadores con forma de ave y de reptil. Hubo quienes llegaron del espacio y trabajaron con la energía de las aves en muchas culturas diferentes. Si ob­serváis los dibujos de las antiguas culturas de Egipto, América del Sur y América del Norte, veréis signos de aves y reptiles. En una época, las aves y los reptiles trabajaron juntos, y en otras épocas lucharon. A medi­da que seáis capaces de abarcar más, la historia irá creciendo. Empezaréis a recordar vuestra historia.

Algunos dioses creadores crearon vida simplemente para que cuidara de ellos o para que atendiera a sus necesidades. Se han alimentado de vuestras emocio­nes. Uno de los grandes secretos que se os ha ocultado como especie es la riqueza que acompaña a la emo­ción. Se os ha mantenido alejados de la exploración de las emociones porque a través de ellas podéis com­prender muchas cosas. Vuestras emociones os conec­tan con el cuerpo espiritual. El cuerpo espiritual, por supuesto, no es físico y existe en la esfera multidi-mensional.

Para poder llegar a un planeta, es necesario tener un portal o un camino por donde entrar. Podríais volar hacia el espacio, a Júpiter, por ejemplo, pero si no encontráis el portal que os permite entrar en el marco de tiempo de existencia del planeta, podríais aterrizar en un sitio de aspecto desolado y sin vida. Los porta­les os permiten entrar en una dimensión del planeta en la que hay vida. Los portales conducen a los pasillos del tiempo y sirven como zonas de experiencia multidimensional.

Ha habido muchos portales en la Tierra que han permitido que diferentes especies, dioses creadores del espacio, se inserten. En la actualidad existe una lucha por un enorme portal: el portal de Oriente Me­dio. Si retrocedéis en la historia de la Tierra, recono­ceréis que muchos dramas de la religión y la civiliza­ción han sido introducidos por ese portal. Es un portal enorme, con un radio de aproximadamente mil millas. Es por esta razón que hay tanta actividad en Oriente Medio. Es el portal que utilizan los Lagartis.

Os convendría, a todos vosotros, abandonar vues­tras viejas definiciones de Santa Claus. De la misma manera que descubristeis la verdad acerca de Santa Claus, el Ratoncito Pérez y el Conejo de Pascua, aho­ra descubriréis que existe un montaje, una historia, una versión idealizada de todas estas energías que habéis adorado como dioses.

Continuará…

MENSAJEROS  DEL  ALBA  LAS SORPRENDENTES ENSEÑANZAS DE LOS PLEYADIANOS

 BARBARA MARCINIAK

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Acerca de Kalfuo Legba

Me apasionan los temas espirituales.

3 Comments

  1. Alcidez

    Me resolvió una duda que siempre había tenido sobre nuestra creación y los anunakis, siempre sentía que algo faltaba

  2. Para mi, es tan interesante todo lo he leido que me cuesta resumirlo. Sinceramente me ha puesto a meditar.

  3. Hermes

    Al final todo es una batalla de conciencia, saber vs no-saber, luz vs oscuridad. Unos te quieren quitar el poder (oscuridad) y otros te quieren empoderar (luz).

    Más adelante en ese mismo libro: Mensajeros del Alba. Se verá que sus enseñanzas son muy similares a la ley de atracción. La Co-creación. Esta es la clave.

    Buen trabajo.

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